Archive for Arena mojada

Mira que coisa mais linda

ene 23

“Te doy gracias, señor, por haber hecho nacer al sastre que realizara esa blanca y escueta prenda de baño. Doy gracias al cielo por esa arruguita diagonal que se le forma y que se columpia de nalga a nalga a cada balanceo de cadera dado. Te doy gracias por que existan científicos de la piel, fabricantes de cremas solares y sus distribuidores también, pues de ellos me viene regalado ese lujurioso brillo que recorta,  aún más perfecta, la forma ideal de pandero. Te doy gracias, dios mío, por esta tórrida y sensual música que mueve ese apoteósico trasero con gracia infinita y salero. Te agradezco, señor, los conceptos de “mullido” y “prieto”, pues con ellos, casi agarro tan glorioso culo y lo manoseo… ¡Te doy gracias, mi señor, por crear a la mujer, por que además pueda ser mulata, por que haya un delante, pero sobre todo un detrás!, ¡Gracias, mi dios generoso!, ¡Gracias!, ¡Alabado seas en el cielo!”

Entre los calores que da el éxtasis y estos entregados rezos, fue pasando la tarde en aquella animada terraza, la extraviada y enamoradiza sor Ángela Ferreira Do Santos…

Filed Under: Arena mojada

8:21:58

nov 30

María Luisa volaba equivocadamente. Ella era una de esas personas que nunca se arrepienten de sus actos, pero en ese instante, hubiera borrado de su vida la madrugadora decisión de beberse la botella de ginebra a cara perro. El alcohol no te deja pensar, los actos se realizan a demanda de las vísceras y por despecho… Le bastó una milésima de segundo para saber que estaba en un camino de imposible retorno. Sólo le quedaba apechugar con su actual situación y esperar lo que estaba por llegar. Fue entonces, desde su completa indefensión cuando la asaltó el primero de los recuerdos. Un recuerdo lejano, infantil, inexplicablemente detallado y pausado: Ella corría por un campo de trigo dorado haciendo pasillos espontáneos en un mar inmenso de espigas… Se acordaba perfectamente de cómo se sentía en ese día soleado, con que fuerza se adentraba en lo desconocido, creando el camino, sin miedo alguno… Seguidamente la abordó una imagen suya en quinto de EGB realizando el test de inteligencia de todos los años. Podía rememorar claramente, cómo le cansaba enfrentarse a esos problemas de ritmos lógicos que dejaban las orejas hirvientes de tanto pensar y cómo terminó gastando el resto del tiempo de la prueba científica en experimentar con la distorsión de su cara reflejada en el capuchón cromado de la pluma de su primera comunión. Encadenada a esta imagen llegaba otra vivencia pasada hasta su mente, esta vez, fría y triste: La visión de su cara en el interior cromado de la potente luz del quirófano, traía el vacío más devastador que hubo sentido jamás. Con aquel raspado de matriz, también se le ahuecaba para siempre su infancia de “nada es imposible”, de mundos de princesas rosas y galantes príncipes azules, que toda niña posee en su interior… Uno tras otro, le fueron invadiendo multitud de centelleantes recuerdos, que se agolpaban en su cabeza como un sumidero que no da abasto con su labor. La noche que perdió el autobús de vuelta en Sevilla y se embriagó de improvisación ; el beso dulce de Juan bajo el sauce y el amor; el gato de Amanda en el balcón; la ridícula muerte de Roberto en la piscina del club; la espontánea ventolera en la verbena del barrio, la barca del río seco, la noria… Y hubiera estado toda una vida rememorando toda su vida, si no fuera porque finalmente su memoria terminó por colocarla violentamente en su chungo aquí y ahora que hacía tan sólo cuatro segundos antes había decidido vivir: El irreversible y borracho salto al vacío desde la azotea de su bloque…  Ajustes de cuentas.

***

Filed Under: Arena mojada

8:20

nov 29

- “Esto es de locos… Bien, entonces dices que a las ocho y veinte de la mañana se escuch…”

- “Ocho y veintidós”

- “¿Qué?… Vale. A las ocho veintidós de la mañana se escucha una triste música de violín; que empieza a oler a algodón de azúcar; y que si miras en el cuadro del abuelo a través de la ventana que hay detrás del horrible payaso llorón, puedes ver unos dibujos animados, estilo Yellow Submarine, en el que se asesina a golpes con un candelabro a un niño vestido del siglo XIX… Bueno, sólo queda esperar… Es una cosa muy fácil de comprobar. Se va a caer por su propio peso… Es una de tus bromas, ¿no?… Capullo. [...] Como te quieras quedar conmigo, te vas a llevar una manta de palos que verás… [...] ¡Ja!, ¡Vaya tontería! ¡Pero si yo ya me lo huelo!, ¿Qué gracia tiene eso?! [...] Bueeno… Sólo un minuto. [...] Bueeno, bueno, bueno… Vamos a ver… Un poquito macabro… ¿no? [...] ¡Joé! ¡Qué manera de perder el tiempo! Esto es una tontería como todo lo que sale de tu cabeza… Tú si que eres un payaso, y no el del cuadro… Con esto estás intentando superar lo del ovni del internado. ¿No? Pero, capullito… ¡Lo del ovni es imposible de superar! Lo del ovni es lo máximo. ¿Te acuerdas como corría el Manolito por la cancha de baloncesto? ¡Jajaja iba cagado hasta las tranc…”

-”Sshh… Calla. Quince segundos… Diez… Ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos…”

***

Filed Under: Arena mojada

Lasa

nov 28

-”…Soñé con cinco elefantes ciclópeos que levantaban una descomunal ciudad que se derretía como una tarta helada al sol… De sus relucientes gotas de escombros, nacían como mala hierba, mujeres desnudas que se retorcían en una danza sensual que invitaba a la fornicación… Pero nacían tantas. Eran tantas… Y yo tenía tantas ganas de verlas a todas… Que ascendía en el aire para abarcarlas plenamente a la vista… y llegaba tan alto, tan alto… Que al final, todas ellas parecían un amasijo vibrante de gusanos en el vientre hinchado de un perro muerto…”

-”¿Se sentía bien en su sueño?”

-”Sí.”

Filed Under: Arena mojada

Luz

mar 5

Luz caminaba calle abajo rebosante de swin, mientras el sol que dios había regalado ese día al mundo calentaba generosamente su espalda. Riachuelos de cosquillas subían por su columna alimentados por el placentero y prestado calor seco de sus ropas. Todo lo que le rodeaba parecía dispuesto especialmente para ella. Las cosas y las gentes formaban un decorado harmonioso. Todo en perfecto movimiento… Las mujeres con los carritos de la compra; los coches humeantes; el barrendero comiendo su bocadillo de media mañana; las gorrionas y gorriones con sus revoloteos  nupciales; el señor calvo y bajito que regaña a su hijo adolescente de metro ochenta y flamante bigote difuminado; la solitaria nubecita esponjosa de paseo por el gran celeste cielo; el perro meando en la extraña y poco habitual señal de prohibido aparcar la primera quincena del mes; el parking subterráneo de trescientas cincuenta plazas que engulle sin pausa la fila de pacientes vehículos; las tiendas de colores repletas de objetos muliticolor; aquellos que se dan un abrazo y comienzan a hablar; el reloj publico, el termómetro público, el reloj público….

Un verdadero paraíso bíblico. Para Luz es todo tan perfecto hoy… ¡Qué suerte tienen algunos!

Filed Under: Arena mojada

La recompensa de lo que nunca se tuvo

ago 24

 

Miles de sirenas varadas en la orilla coletean anunciando la presencia de la muerte. Una fila de ancianos templarios de la Orden de la Santa Calambra, peinaba el litoral degollando entre rezos a las hijas moribundas de Poseidón. El gorgojeo de la cafetera exprés traía una nueva jornada en casa de los Gutiérrez. Como todas las mañanas de los últimos tres meses, el impertinente estruendo de la obra de enfrente comenzaba servil y puntual a descuartizar la escuálida promesa del día con sus golpes, chirridos y ruidos. La célula madre y padre adquirió finalmente el poder de la extrapitramitosis. Todo era espectacular a su alrededor: los vintramolucitos la rodeaban excitados segregando a su paso el bendito moco de Partiaranás; las hermosas y rosadas células cambrifiíricas de linfúlitos plateados regalaban en sus libidinosas danzas a todos los presentes, los secretos movimientos de sus membranas de lantra.

 

Filed Under: Arena mojada

La ceniza que cae

ago 13



Apuraba el pitillo entre sus dedos. Con un movimiento minúsculo de su cara daba esquinazo a la fina columna de humo que quería hacer llorar a su niña derecha. La pantalla brillaba húmeda en su mirada; la atención secuestrada, concentrada en lo único que realmente le interesaba… La ceniza caía una y otra vez en la mesa, en su regazo, en el suelo. No se puede estar en todo…

Apoyado en lo virtual terminó por ser de carbón sin darse cuenta. Las golondrinas ya no volarían más para nadie especial. En realidad nunca lo hicieron.

 

Filed Under: Arena mojada

El Inicio

ene 14

"El emperador ha bebido el arcano elixir. Sus ojos le dejaron de servir." (Alba Gaeloria)

(El Inicio abre la puerta)
El Inicio: "No son horas…"
Emperador: "No, no son. Nunca no es de nadie"
El Inicio: "Es muy tarde, vete a casa."
Emperador: "El miedo me fortalece. Yo soy mi casa."
El Inicio: "Mira me caes bien, pero ahora no. Quiero descansar."
Emperador: "Descansar en el remoto resto de tu atención, amado Inicio nuestro…"
El Inicio: " Mañana haré por verte, te lo prometo. Pero ahora te debes marchar. Adiós." (El Inicio cierra la puerta)

Emperador: (Largo silencio) "Se returce el junco y se rompe. Se retuerce… Otra cosa será. El Inicio me ayudará a encontrarlo. La Vaca me llevará hasta él."

 

Filed Under: Arena mojada

Zacarías y los culos

sep 22



Zacarías podía imaginar mucho más: Las ventanas melosas, las ubres de vaca resfriada, las ruedas en cruz… Zacarías recuerda entonces, el día aquel, que en el recreo se cayó de culo en el barro… las risas, el bochorno, arreglar, mamá, pantalón mojado… Como contrapeso se alivió recordando el día que sintió que todo estaba bien. Esa alegría que da calambritos… Desde entonces es adicto a dicha sensación y se conforma con sucedaneos de reacción inmediata para calmarse. Zacarías se queda pillado mirando el estampado caprichoso de la falda de la secretaria, la cual está fotocopiando los documentos necesarios para poder cerrar la transacción. Zacarías toma consciencia que detrás de ese caprichoso e hipnótico estampado, se encuentra el culo de la secretaria… Para Zacarías esto de los culos es sólo empezar… culo amorfo, plano, naranjas… Su pensamiento va cambiando de vía lentamente…  Un culo más entre miles de millones de culos… Culos y más culos… Uno por cabeza… Todos tenemos uno… Todos… Culos… Culos grandes… culos bonitos… Culos mullidos, culos morenos, culos caídos, culo vestido, sólo un culo… Culo… Zacarías necesita salir.

 

Filed Under: Arena mojada

Pequeñeces

jul 25

Carlos salió de la carpa bizco. Eso era una subida en toda regla. Una ligera capa de sudor refrescaba agradablemente su cara al aire de la noche. "Cada poro, una pequeña gota… Increíble sentirlas todas… Querer sentirlas". Con estos pensamientos Carlos había llegado a un estado de tranquilidad ideal, a un bienestar expansivo. Sus preocupaciones estaban siendo alejadas hasta perderlas de vista. Estaba feliz. Para que todo fuera perfecto, sólo le quedaba encontrar algo dónde apoyar la espalda. "Las estrellas…" Carlos deseaba dejar su cabeza apoyada en el techo de un coche y mirar el firmamento, "¿Dónde está el aparcamiento?" se dijo encogiendo los hombros. Carlos va andando a tropicones, completamente extasiado. "El camino de tierra parece de algodón. Qué extraña esponjosidad del paso. Mi paso… mi paso… mi paso…". Carlos se detiene lentamente mirando al cielo. Cierra sus ojos, extiende sus puños y dice en voz alta: "¡Thor!… ¡Dios del trueno!". Luego continúa la marcha.
  – "¡Por fin! ¡Mi automóvil-almohada!". exclama con una risa falsa.
Siluetas en la oscuridad que van y vienen; músicas de varios sitios a la vez,  Carlos también puede oir a alguien a sus espaldas que lleva riendo a carcajadas varios minutos seguidos. "Qué bien se lo pasa ese", piensa. Los parpados se le cierran. "¡Qué bueno está!" dice tras un soplido lento. Con su rodilla sigue el bombo de la canción del coche más cercano. "Joder con la pastilla…" Carlos se sorprende con una sonrisa enorme en la cara. De repente se empieza a sentir encerrado. Necesita abrir sus ojos. Carlos se incorpora como un resorte. Marga está delante de él. Mirándole gustosa.
-"¿Qué haces aquí solito?".
Carlos silba un proyectil; "¡Qué pelotazo más bueno!" dice riendo. Marga se une a las risas. "Ven que te quiero abrazar, guapa… Me caes tan bien" Marga se arrima y se abrazan con ganas. Carlos puede sentir las grandes y cálidas tetas de Marga en su pecho; tiene la piel transpirada. "Qué tetas… Somos animales…", piensa para sí. Un hormigueo en la entrepierna le recuerda lo que puede llegar a ser.
-"¿Y tú, cómo estás?" Pregunta Carlos separando la cara.
-"No veas que subidón… Estoy flipando…", dice riendo Marga.
-"Me caes de puta madre, Marga, en serio… De verdad. Tú siempre me has caído bien. Siempre… Bueno, la verdad es que ahora mismo me cae bien todo el mundo… Pero ya te digo, lo tuyo es especial, de verdad".
-"Tú también me me caes muy bien". Marga sonríe y libera un leve y sensual gemido. Luego calla y reposa su mirada en la de Carlos. Su respiración está agitada. Lentamente Marga acerca su cara provocativa. Carlos la mira congelando un momento. Luego la besa. Sus ojos se cierran. Sus bocas se buscan abiertas, se acarician los cuerpos que parecen regalados por sus propias percepciones. Un aroma a jazmín embriaga sus respiraciones. Los grillos cantan su hermosa canción. Qué placer dar. Las flores se abren encantadas. Fuegos artificiales iluminan el horizonte por poniente. Incluso llueven graciosos patitos de goma. Una estrella fugaz rasga la noche… qué digo una… ¡Cientos! ¡En todas direcciones! Bajan del cielo ángeles entonando cánticos de gloria. La oscuridad desaparece, el dolor nunca ha existido… "Quiero estar siempre así", piensan al unísono.
 

Filed Under: Arena mojada