Archive for Arena mojada

Luz

mar 5

Luz caminaba calle abajo rebosante de swin, mientras el sol que dios había regalado ese día al mundo calentaba generosamente su espalda. Riachuelos de cosquillas subían por su columna alimentados por el placentero y prestado calor seco de sus ropas. Todo lo que le rodeaba parecía dispuesto especialmente para ella. Las cosas y las gentes formaban un decorado harmonioso. Todo en perfecto movimiento… Las mujeres con los carritos de la compra; los coches humeantes; el barrendero comiendo su bocadillo de media mañana; las gorrionas y gorriones con sus revoloteos  nupciales; el señor calvo y bajito que regaña a su hijo adolescente de metro ochenta y flamante bigote difuminado; la solitaria nubecita esponjosa de paseo por el gran celeste cielo; el perro meando en la extraña y poco habitual señal de prohibido aparcar la primera quincena del mes; el parking subterráneo de trescientas cincuenta plazas que engulle sin pausa la fila de pacientes vehículos; las tiendas de colores repletas de objetos muliticolor; aquellos que se dan un abrazo y comienzan a hablar; el reloj publico, el termómetro público, el reloj público….

Un verdadero paraíso bíblico. Para Luz es todo tan perfecto hoy… ¡Qué suerte tienen algunos!

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La recompensa de lo que nunca se tuvo

ago 24

 

Miles de sirenas varadas en la orilla coletean anunciando la presencia de la muerte. Una fila de ancianos templarios de la Orden de la Santa Calambra, peinaba el litoral degollando entre rezos a las hijas moribundas de Poseidón. El gorgojeo de la cafetera exprés traía una nueva jornada en casa de los Gutiérrez. Como todas las mañanas de los últimos tres meses, el impertinente estruendo de la obra de enfrente comenzaba servil y puntual a descuartizar la escuálida promesa del día con sus golpes, chirridos y ruidos. La célula madre y padre adquirió finalmente el poder de la extrapitramitosis. Todo era espectacular a su alrededor: los vintramolucitos la rodeaban excitados segregando a su paso el bendito moco de Partiaranás; las hermosas y rosadas células cambrifiíricas de linfúlitos plateados regalaban en sus libidinosas danzas a todos los presentes, los secretos movimientos de sus membranas de lantra.

 

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La ceniza que cae

ago 13



Apuraba el pitillo entre sus dedos. Con un movimiento minúsculo de su cara daba esquinazo a la fina columna de humo que quería hacer llorar a su niña derecha. La pantalla brillaba húmeda en su mirada; la atención secuestrada, concentrada en lo único que realmente le interesaba… La ceniza caía una y otra vez en la mesa, en su regazo, en el suelo. No se puede estar en todo…

Apoyado en lo virtual terminó por ser de carbón sin darse cuenta. Las golondrinas ya no volarían más para nadie especial. En realidad nunca lo hicieron.

 

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El Inicio

ene 14

"El emperador ha bebido el arcano elixir. Sus ojos le dejaron de servir." (Alba Gaeloria)

(El Inicio abre la puerta)
El Inicio: "No son horas…"
Emperador: "No, no son. Nunca no es de nadie"
El Inicio: "Es muy tarde, vete a casa."
Emperador: "El miedo me fortalece. Yo soy mi casa."
El Inicio: "Mira me caes bien, pero ahora no. Quiero descansar."
Emperador: "Descansar en el remoto resto de tu atención, amado Inicio nuestro…"
El Inicio: " Mañana haré por verte, te lo prometo. Pero ahora te debes marchar. Adiós." (El Inicio cierra la puerta)

Emperador: (Largo silencio) "Se returce el junco y se rompe. Se retuerce… Otra cosa será. El Inicio me ayudará a encontrarlo. La Vaca me llevará hasta él."

 

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Zacarías y los culos

sep 22



Zacarías podía imaginar mucho más: Las ventanas melosas, las ubres de vaca resfriada, las ruedas en cruz… Zacarías recuerda entonces, el día aquel, que en el recreo se cayó de culo en el barro… las risas, el bochorno, arreglar, mamá, pantalón mojado… Como contrapeso se alivió recordando el día que sintió que todo estaba bien. Esa alegría que da calambritos… Desde entonces es adicto a dicha sensación y se conforma con sucedaneos de reacción inmediata para calmarse. Zacarías se queda pillado mirando el estampado caprichoso de la falda de la secretaria, la cual está fotocopiando los documentos necesarios para poder cerrar la transacción. Zacarías toma consciencia que detrás de ese caprichoso e hipnótico estampado, se encuentra el culo de la secretaria… Para Zacarías esto de los culos es sólo empezar… culo amorfo, plano, naranjas… Su pensamiento va cambiando de vía lentamente…  Un culo más entre miles de millones de culos… Culos y más culos… Uno por cabeza… Todos tenemos uno… Todos… Culos… Culos grandes… culos bonitos… Culos mullidos, culos morenos, culos caídos, culo vestido, sólo un culo… Culo… Zacarías necesita salir.

 

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Pequeñeces

jul 25

Carlos salió de la carpa bizco. Eso era una subida en toda regla. Una ligera capa de sudor refrescaba agradablemente su cara al aire de la noche. "Cada poro, una pequeña gota… Increíble sentirlas todas… Querer sentirlas". Con estos pensamientos Carlos había llegado a un estado de tranquilidad ideal, a un bienestar expansivo. Sus preocupaciones estaban siendo alejadas hasta perderlas de vista. Estaba feliz. Para que todo fuera perfecto, sólo le quedaba encontrar algo dónde apoyar la espalda. "Las estrellas…" Carlos deseaba dejar su cabeza apoyada en el techo de un coche y mirar el firmamento, "¿Dónde está el aparcamiento?" se dijo encogiendo los hombros. Carlos va andando a tropicones, completamente extasiado. "El camino de tierra parece de algodón. Qué extraña esponjosidad del paso. Mi paso… mi paso… mi paso…". Carlos se detiene lentamente mirando al cielo. Cierra sus ojos, extiende sus puños y dice en voz alta: "¡Thor!… ¡Dios del trueno!". Luego continúa la marcha.
  – "¡Por fin! ¡Mi automóvil-almohada!". exclama con una risa falsa.
Siluetas en la oscuridad que van y vienen; músicas de varios sitios a la vez,  Carlos también puede oir a alguien a sus espaldas que lleva riendo a carcajadas varios minutos seguidos. "Qué bien se lo pasa ese", piensa. Los parpados se le cierran. "¡Qué bueno está!" dice tras un soplido lento. Con su rodilla sigue el bombo de la canción del coche más cercano. "Joder con la pastilla…" Carlos se sorprende con una sonrisa enorme en la cara. De repente se empieza a sentir encerrado. Necesita abrir sus ojos. Carlos se incorpora como un resorte. Marga está delante de él. Mirándole gustosa.
-"¿Qué haces aquí solito?".
Carlos silba un proyectil; "¡Qué pelotazo más bueno!" dice riendo. Marga se une a las risas. "Ven que te quiero abrazar, guapa… Me caes tan bien" Marga se arrima y se abrazan con ganas. Carlos puede sentir las grandes y cálidas tetas de Marga en su pecho; tiene la piel transpirada. "Qué tetas… Somos animales…", piensa para sí. Un hormigueo en la entrepierna le recuerda lo que puede llegar a ser.
-"¿Y tú, cómo estás?" Pregunta Carlos separando la cara.
-"No veas que subidón… Estoy flipando…", dice riendo Marga.
-"Me caes de puta madre, Marga, en serio… De verdad. Tú siempre me has caído bien. Siempre… Bueno, la verdad es que ahora mismo me cae bien todo el mundo… Pero ya te digo, lo tuyo es especial, de verdad".
-"Tú también me me caes muy bien". Marga sonríe y libera un leve y sensual gemido. Luego calla y reposa su mirada en la de Carlos. Su respiración está agitada. Lentamente Marga acerca su cara provocativa. Carlos la mira congelando un momento. Luego la besa. Sus ojos se cierran. Sus bocas se buscan abiertas, se acarician los cuerpos que parecen regalados por sus propias percepciones. Un aroma a jazmín embriaga sus respiraciones. Los grillos cantan su hermosa canción. Qué placer dar. Las flores se abren encantadas. Fuegos artificiales iluminan el horizonte por poniente. Incluso llueven graciosos patitos de goma. Una estrella fugaz rasga la noche… qué digo una… ¡Cientos! ¡En todas direcciones! Bajan del cielo ángeles entonando cánticos de gloria. La oscuridad desaparece, el dolor nunca ha existido… "Quiero estar siempre así", piensan al unísono.
 

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Sus discos

jun 19



Esa noche Rafa soñó otra vez con Pablo llamando a su puerta para reclamarle sus discos. Su rostro sin ojos… huesudo… ahí mismo; en la puerta de su casa. Su cuerpo espectral, ligero como un aliento, flotaba en el aire sujeto de manera imposible… Lo podía recordar perfectamente. Pidiéndole una y otra vez, que le devolviese sus discos de vinilo… Sin voz, retumbando como un eco en su mente. Rafa estaba sentado en las sábanas empapadas en sudor. Con la piel de gallina… Los discos… Hacía más de veinte años de eso. Simplemente absurdo. El sueño venía repitiendose en los últimos meses más de la cuenta. Demasiadas veces. Tantas, que el primer café de la mañana dejó de ser un placer, pues ese tiempo le servía ahora para rememorar la cotidiana pesadilla de manera inconsciente. Rafa necesitaba una ducha. El agua le despertaría los sentidos y alejaría su mente de esa terrible visión que lo martirizaba. Rafa se sentía cansado, muy cansado… y bla, bla, bla, bla… Bueno ya basta. Yo sí que estoy cansado de contar historias hiladas desde la mediocridad… Ya basta. Yo no hubiera contado esto así… Esta historia es muy sencilla como para complicarla con enrevesados giros dramáticos. Este concepto de narración me cansa, me cansa, me cansa…¡Me cansa, Joder!… Estoy hasta los mismísimos de golpes de efecto. Se harta uno de hablar para el finalito que impresiona… Ahí… pim, pim, pim… con el palique, blablablabla… Hasta los huevos estoy de efectitos… ¿que qué pasa? ¿Que quién soy yo?… ¡Ay lector! el Ignorante y sufrido lector… Yo soy el narrador. Tu amiguito mayor que te lleva de la manita. El que todo lo sabe. Y tú, lector, el que nunca sabe nada. Al que hay que entretener… Yo sacio tu curiosidad. Ya sabes, ese motor que te hace seguir leyendo. Pero no me confundas con el autor, No. Yo sólo soy un currito más. Los inútiles autores me ponen en las historias para clarificar esos detalles que no son capaces de contar de manera natural. Sí. Yo lo sé todo. Pero siempre me esconden. Hasta los cojones estoy de la concha del apuntador. Nunca me dan nombre. Para ellos debo ser invisible. No es justo. ¡Con lo que yo sé!… Podría contarles hasta el más mínimo detalle: La marca de calzones que gasta el protagonista… Describirles la consistencia y color de sus legañas… Cuándo compró el colchón de su cama y por qué no se decidió por el modelo de latex que además estaba de oferta… ¡Todo!… En fin, qué les voy a contar… ¿Quién no está cansado de su inepto jefe?. Hoy me habían convocado aquí para contarles la historia de Rafa. Un señor que asesina a su mejor amigo y socio ayudado de su amante, que curiosamente,  además resulta ser la esposa del difunto. Pablo vive en un remordimiento inconsolable, que toma forma de pesadilla todas las noches. Por supuesto todo esto lo sabrían ustedes, pacientes lectores, al final del relato… Justo después haberles hecho perder el tiempo en descripciones barrocas de este sueño repetitivo e inquisidor. ¡Ah! Se me olvidaba. Los discos fueron la primera cosa que Rafa le robó a su amigo. Es el golpe de efecto del que les hablaba antes… seguro que este relato, apoyándose en este detalle, habría acabado de una manera pomposa, quizás algo así: " [...] pero sabe que Pablo volverá, como todas las noches, ya que nunca jamás le podrá devolver sus discos."
 

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Escucha esto, ludita

abr 5



Entonces el diablo le dijo al ludita sonriendo:

"Escucha esto, ludita. La tecnología es una baratija, realmente no es importante. La tecnología es la herramienta, un medio, como el aire que se lleva las voces. Me dices que cambia lo conocido, lo que es verdadero y bonito… También el viento que mueve la arena lo hace… ¿de quién es el viento? Me voy a querellar con su dueño… A mi me gustaba esa duna ahí y no allí… Me dices que la tecnología da ventaja a quién la posee, que da la fuerza que aplasta… También preña de poder purificador la mente del que ansía el trono. El fuego se combate con más fuego; lo nuevo con lo más nuevo. Finalmente, la tecnología siempre sucumbe ante la novedad; ésta que era su fortaleza, es también su punto débil, es así de simple. Convéncete, ludita, es la lucha lo que os destroza, no las armas…  Poder. Puro. Nuevo. ¡Ay! La invención humana que traviesa es ella, siempre al servicio del miedo… 

Temer al cambio es querer bucear en el hielo, ludita. Pero no te confundas, la tecnología no es la codicia, amigo. No veas esa enemiga en ella. La codicia, esa hambre que no se sacia jamás, vive dentro del ser humano y, sois tantas criaturas y tan escondidas en la muchedumbre… La tecnología hermosamente representa vuestro hermoso final, se intuye potente dentro de ella. Es la hija de la chispa humana. ¡Uy! un incendio. Qué mal, qué mal, pero… Qué calorcito da tan agradable, ¿no crees?… Sí. Eso sí. Estoy completamente de acuerdo contigo. Será vuestro propio verdugo. Esto es poesía. ¿No crees, ludita?

La tecnología simplemente es el espejo dónde el hombre admira su vanidad. Sus artificios inútiles. Óyeme bién, ludita: INÚTILES. Si no te lo puedes llevar contigo al otro barrio, realmente es inútil, le pese a quién le pese… Y esto es algo que parece no entraros en la cabeza… Como muestra un botón… Mira, ludita, atiende… A ver, a ver… Tú, Rockefeller. Sí, sí, tú. Ven aquí, te queremos hacer una pregunta. ¿Qué tres cosas te llevarías a un Más Allá desierto?… Espera, espera, que yo te lo digo, mi querido millonetis. Tú te vas a llevar un mojón enorme que vale por tres ¿te gusta? ¡Es enorme!… ¡¿Cómo, Rockefeller?! ¿Qué no crees en la vida después de la muerte? Vaaale, vaaale… Mira, querido, siendo tal y como eres, es lo mejor que puedes hacer, pero hazme un favor, anda… Deja de darle de comer a ese gordo infame con sotana, que al final no me va a entrar por las puertas del averno. Y te juro que le tengo muchas, muuuchas ganas al gordito. Además, querido egoísta mío, la pringue que mancha tus manos no se lava con nada. Deberías saberlo ya, Rockefeller, mi amado pupilo…"

El ludita, encadenado al reloj de la torre, acabo ciego de tanto mirar al sol. Sus palabras por entonces carecían ya de sentido alguno.

Ludita

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Cazador

dic 2



Cazador tiene un objetivo claro. Su meta es la pieza. Poseer una mira es reconfortante, da seguridad. El éxito es la recompensa a tu trabajo, es así de simple. Cazador sabe que no todos pueden decir esto; el triunfo es cotidianamente substraído del esfuerzo de esos grises colectivistas en pos del beneficio común. Una eterna intención… Demasiado lejano para sus balas. Para él, el movimiento no es un recuerdo de adónde se iba. Para él, es el planteamiento de la resolución; el divertido nudo a deshacer. Cazador busca, rastrea, se adelanta, embosca.

Tras semanas de busqueda, Cazador tiene a tiro el vulnerable y blanco cuello de la hermosa serpiente calzada; un animal majestuoso, primigenio. Cazador la observa, todavía libre, por su mirilla telescópica. En la ciudad-colmena es muy apreciada su sangre. Una esencia fundamental a la hora de crear los elixires ilusorios del vertigo. Una burda copia del vertigo que verdaderamente se experimenta al verla entre las cruces de un arma. Cazador duda de la validez de su meta, comprende la mentira… suavemente reposa el percutor con el pulgar, hoy no habrá caza. Son los privilegios que se pueden permitir los que son verdaderamente libres. Sigilosamente abandona su puesto de tiro, no hay una cosa más humillante para un cazador que convertirse en la presa.

 

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La Princesa de Pitiminí

oct 13

La Princesa de Pitiminí tenía las manos manchadas de sangre. Encima de la cama estaba el cuerpo del inspector desangrándose. En la chimenea, su estúpida cabeza de polizonte comenzaba a oler a barbacoa. La Princesa de Pitiminí había acabado la noche en un austero chalet moderno de un excéntrico millonario, construido en medio de un desierto de sal. No se sentía para nada extrañada por el particular transcurso de los acontecimientos. Ella, que ya tenía muchos tiros dados, podía asumir y encajar que en la vida nos creemos espectadores, pero que en realidad subimos más de lo que pensamos al escenario. A veces para interpretar escenas fatales de marrones como el suyo. 

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