Respira un trocito de mí entre mis brazos, ese sin dueño que quería ver mundo. Durmiendo tranquilo, todo suyo y nuevo. Le canto bajito, huelo su pelo, el sol me lo mima, lo miro, lo acaricio, lo beso… Es perfecto… El tiempo se para y desaparezco… Ahora tan sólo él, mi nuevo centro.
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Bueno (Ejercicio garabato I)
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Gases buenos.
Teclado suave bota.
Respiro corto,
no puedo hondo.
Elefantes en páginas enormes,
salen subiendo,
y abren los espacios vacíos de muros.
Uno, otro y luego otro…
Preciosos esos paquidermos,
que aunque acosados se encontraran por preguntas,
dirían avergonzados y sorprendidos:
(siempre con sus nortes en las pantallas)
“Por eso no hay respuestas, solo sonrisas.
Circunstancias de bolsillo,
para aquellos que llegan,
no sabemos todavía por qué,
ni aún menos para qué,
pero llegar llegan”.
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Planeador

Tú flotas sobre los planos a la deriva.
Vives para los caprichos del espejo,
El espejo imaginado,
Tu amante ciego y polvoriento.
¡Cuánto respeto a sus formas, replicante devoto!
Guante cavernoso y expandido,
Que acaricias sin tocar deseos,
Siempre vuelves por volver…
Eres así de bueno.
¿Qué intenciones te empujan a palpar su calor?
¿Por qué quieres su forma en la tuya?
La belleza sorda de las cosas te pierde.
Tú así lo quieres,
Pero con reservas y adherido al aura…
Puede que también mudo.

Las letras
Las letras se ordenan por grupos de amor.
Palabras de letras, icebergs flotantes,
Que guardan lo inútil en la enagua del mar.
Líquido aire, espacio que asocia,
Esencial vacío en un orden lineal.
Parejas, tríos, cuartetos, quintetos…
Incontables son los que quieren querer.
Se perdió el amor…
Le lredió permoa…
Peseróid rm leoa…
Spe róeim rledoa…
Ropdióseeel dam…
Mraodrplieóese…

Principe Azul
No soy un principe azul.
No soy un parque de atracciones.
Ni una joya para guardar.
Tampoco soy paraíso humano,
De blanca arena y celeste mar.
No lo soy, no lo soy, Yo soy lo que soy.
A veces línea discontinua,
Entiendo que llegue a cansar.
Bendita seas espectativa,
Que en mi te vienes a posar
A enseñarme a cantar… ¿Quién te enseño a ti?
No soy un principe azul.
Nado a veces contra corriente,
Otras me dejo arrastrar.
Unas veces corro mucho,
Otras me ves pasear,
Contemplando la vida, ahí estás.
En estado natural. Estás…
En estado natural. Te veo así…
Como un zombi
Los zombis no piensan…
Nunca hacen planes.
No desean, ni se frustran;
No pueden poder…
Ni tan siquiera existen para sí.
Tampoco temen perder…
No piensan…
No pueden temer…
Sin perder,
Sin ganar…
Voluntad en bruto sin motivo,
¡Hacia el puro amor!
Cerebro,
¿No te cansas de enredar?,
Corazón como loco,
De un lugar a otro,
Bombea esta sangre a tu cerebro gris,
No te olvides de cumplir tu labor…
Aunque no pienses, ni desees,
Ni te frustres, ni puedas poder…
¡Cuánta generosidad, mi corazón!
Temerario en tu deber.
La razón ceniza ya teme por ti,
Para no perder, deseando ganar.
Esto es lo que hay
Esto es lo que hay,
y esto no es todo.
Lobos siguen corderos,
quieren firmar las pieles.
Lobo futurista.
Lobos y más lobos.
Ahí están. Alrededor de sus anhelos.
Enmarañan sus deseos como animales.
Y lo cantan. Ahí el cordero.
Hoy sólo uno.
Guantes para zarpas.
Las fauces mandan.
Calor
Calor,
calores,
calor…
Calor aquí,
calor allá,
más,
siempre,
CALOR.



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