
Vaya ostia fina que mete el amigo, ¿verdad? Esta viñeta pertenece a la primera página de "Si te he visto, I don’t Remember", una historia cómica escrita y dibujada por el madrileño Javier de Juan y publicada en la revista Madriz (número 2) en 1984. Blanco y negro. Como recordaran, en estos años de cambios todo parecía posible, creo que es por ello, que en España empezó a fluir una especie de culto a la apariencia. Era divertido, te señalabas vistiéndote de indio de la tribu de los Hurones y santas pascuas, "¡eh! que yo me visto como quiero, pues soy moderno, libre y hurón!"… Era curioso ver como los diferentes tipos de música polarizaban a las gentes en tribus urbanas. El cómic también se convirtió en faro estílístico, quizás con menos relevacia que la música, pero sin duda alguna, todo aquel modernito que fardara de auténtico y perfecto, debía leer cómics y dar pruebas de que controlaba el tema. Una época, los ochenta, idónea para maestros Liendres. Por entonces un velo underground rodeaba a la historieta gráfica. Desde Madrid por ejemplo nos llegó un buen día, esta maravillosa revista abanderando a la Movida Madrileña en estas lides gráficas. El Ayuntamiento de Madrid, ponía pasta en el proyecto, ¡Cómo!¡Mecenazgo de los organismo oficiales?!!, para que vean, las cosas incluso parecían funcionar correctamente.
Esta viñeta está aquí hoy como muestra-botón de todo aquello. Es una buena viñeta. Un tremendo puñetazo resuelto con una belleza pop muy fresca. Siempre me gustó. Un ejemplo de una de las escuelas provinientes de la capital, la escuela de Línea Clara hispana, propia de los madriles. Un guión, además, que posee el planteamiento argumental típico de esta tendencia: Todo puede ser una gran historia. La realidad cotidiana también. Hasta la más insignificante o monótona. Eso sí, con apariencia retro de los años cincuenta es mucho más bonita y mejor.



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