-”…Soñé con cinco elefantes ciclópeos que levantaban una descomunal ciudad que se derretía como una tarta helada al sol… De sus relucientes gotas de escombros, nacían como mala hierba, mujeres desnudas que se retorcían en una danza sensual que invitaba a la fornicación… Pero nacían tantas. Eran tantas… Y yo tenía tantas ganas de verlas a todas… Que ascendía en el aire para abarcarlas plenamente a la vista… y llegaba tan alto, tan alto… Que al final, todas ellas parecían un amasijo vibrante de gusanos en el vientre hinchado de un perro muerto…”
-”¿Se sentía bien en su sueño?”
-”Sí.”


Un minirelato impecable: comienzo in medias res, un recorrido espacial en dos planos, guiados por la mirada del narrador, desde lo particular a lo general para volver de repente al detralle ínfimo y escalofriante de los gusanos en el vientre del perro muerto y acabar con una contextualización realista e inesperada del relato principal en el marco narrativo de la consulta de un psicoanalista. ¡Absolutamente genial y muy postmoderno! Enhorabuena al artista.
Gracias. Gracias. Gracias.