El negativo es la cloaca de un circuito a corriente continua
Lo digo yo
8:21:58
María Luisa volaba equivocadamente. Ella era una de esas personas que nunca se arrepienten de sus actos, pero en ese instante, hubiera borrado de su vida la madrugadora decisión de beberse la botella de ginebra a cara perro. El alcohol no te deja pensar, los actos se realizan a demanda de las vísceras y por despecho… Le bastó una milésima de segundo para saber que estaba en un camino de imposible retorno. Sólo le quedaba apechugar con su actual situación y esperar lo que estaba por llegar. Fue entonces, desde su completa indefensión cuando la asaltó el primero de los recuerdos. Un recuerdo lejano, infantil, inexplicablemente detallado y pausado: Ella corría por un campo de trigo dorado haciendo pasillos espontáneos en un mar inmenso de espigas… Se acordaba perfectamente de cómo se sentía en ese día soleado, con que fuerza se adentraba en lo desconocido, creando el camino, sin miedo alguno… Seguidamente la abordó una imagen suya en quinto de EGB realizando el test de inteligencia de todos los años. Podía rememorar claramente, cómo le cansaba enfrentarse a esos problemas de ritmos lógicos que dejaban las orejas hirvientes de tanto pensar y cómo terminó gastando el resto del tiempo de la prueba científica en experimentar con la distorsión de su cara reflejada en el capuchón cromado de la pluma de su primera comunión. Encadenada a esta imagen llegaba otra vivencia pasada hasta su mente, esta vez, fría y triste: La visión de su cara en el interior cromado de la potente luz del quirófano, traía el vacío más devastador que hubo sentido jamás. Con aquel raspado de matriz, también se le ahuecaba para siempre su infancia de “nada es imposible”, de mundos de princesas rosas y galantes príncipes azules, que toda niña posee en su interior… Uno tras otro, le fueron invadiendo multitud de centelleantes recuerdos, que se agolpaban en su cabeza como un sumidero que no da abasto con su labor. La noche que perdió el autobús de vuelta en Sevilla y se embriagó de improvisación ; el beso dulce de Juan bajo el sauce y el amor; el gato de Amanda en el balcón; la ridícula muerte de Roberto en la piscina del club; la espontánea ventolera en la verbena del barrio, la barca del río seco, la noria… Y hubiera estado toda una vida rememorando toda su vida, si no fuera porque finalmente su memoria terminó por colocarla violentamente en su chungo aquí y ahora que hacía tan sólo cuatro segundos antes había decidido vivir: El irreversible y borracho salto al vacío desde la azotea de su bloque… Ajustes de cuentas.
***
8:20
- “Esto es de locos… Bien, entonces dices que a las ocho y veinte de la mañana se escuch…”
- “Ocho y veintidós”
- “¿Qué?… Vale. A las ocho veintidós de la mañana se escucha una triste música de violín; que empieza a oler a algodón de azúcar; y que si miras en el cuadro del abuelo a través de la ventana que hay detrás del horrible payaso llorón, puedes ver unos dibujos animados, estilo Yellow Submarine, en el que se asesina a golpes con un candelabro a un niño vestido del siglo XIX… Bueno, sólo queda esperar… Es una cosa muy fácil de comprobar. Se va a caer por su propio peso… Es una de tus bromas, ¿no?… Capullo. [...] Como te quieras quedar conmigo, te vas a llevar una manta de palos que verás… [...] ¡Ja!, ¡Vaya tontería! ¡Pero si yo ya me lo huelo!, ¿Qué gracia tiene eso?! [...] Bueeno… Sólo un minuto. [...] Bueeno, bueno, bueno… Vamos a ver… Un poquito macabro… ¿no? [...] ¡Joé! ¡Qué manera de perder el tiempo! Esto es una tontería como todo lo que sale de tu cabeza… Tú si que eres un payaso, y no el del cuadro… Con esto estás intentando superar lo del ovni del internado. ¿No? Pero, capullito… ¡Lo del ovni es imposible de superar! Lo del ovni es lo máximo. ¿Te acuerdas como corría el Manolito por la cancha de baloncesto? ¡Jajaja iba cagado hasta las tranc…”
-”Sshh… Calla. Quince segundos… Diez… Ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos…”
***
Lasa
-”…Soñé con cinco elefantes ciclópeos que levantaban una descomunal ciudad que se derretía como una tarta helada al sol… De sus relucientes gotas de escombros, nacían como mala hierba, mujeres desnudas que se retorcían en una danza sensual que invitaba a la fornicación… Pero nacían tantas. Eran tantas… Y yo tenía tantas ganas de verlas a todas… Que ascendía en el aire para abarcarlas plenamente a la vista… y llegaba tan alto, tan alto… Que al final, todas ellas parecían un amasijo vibrante de gusanos en el vientre hinchado de un perro muerto…”
-”¿Se sentía bien en su sueño?”
-”Sí.”
¿Eres famoso?
¿Cómo que no tenéis un minuto y cincuenta y cinco segundos para escuchar esta clandestina coplilla de 1976?
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Mi animal
Me encantaría que un chamán ataviado con plumas de colores me dijera que en el mundo de los espíritus soy un temible mandril macho… En realidad, a veces pienso que debo ser tan sólo una graciosa cochinilla de esas que se enrollan sobre su blanco vientre. Pero bueno, yo no soy chamán…
¿Qué carajo seré yo allá?
El Papagayo Nuestro
…
Santo Papagayo nuestro, que vas por el cielo,
endurecido sea tu pico,
Venga a nosotros tu plumón,
Tú que vuelas con tus alas celestiales,
atiende a nuestras súplicas desde el vacío.
Santo Papagayo, que vas por el cielo,
El alpiste nuestro de cada día,
Dánosle hoy (en paquetes de dos kilos);
Haz lo que quieras con nuestros enemigos,
Por nosotros, como si los empalas por los siglos de los siglos.
Y no nos dejes caer si nos llevaras volando bien alto.
que nos podríamos matar.
Amén.
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El desplante de Koji Kabuto
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Mi bruto mecánico
caga bicicletas oxidadas




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